jueves, 21 de mayo de 2020

Fernandez de Lugo y Quesada



FERNANDEZ DE LUGO Y QUESADA
Fernández de Lugo, Pedro. Sevilla, 1475 – Santa Marta (Colombia), 13.X.1536. Segundo adelantado de Canarias, gobernador de las islas de Tenerife y La Palma, y gobernador de Santa Marta.

Nació en Sevilla y fue hijo de Alonso Fernández de Lugo, conquistador y primer adelantado de las islas de Canaria, y de Beatriz de Fonseca. Llegó a Gran Canaria de niño y vivió las conquistas paternas contra los guanches, acompañándole luego en las expediciones a la Berbería. En 1509 Pedro Fernández recibió de su padre Alonso Fernández parte de sus derechos y facultades en la costa de África, adquiridos por las capitulaciones de 1499. Participó en incursiones de “rescate” a la Berbería, conquistó la torre de Santa Cruz de Mar Pequeña (Ifni) y estuvo en expediciones de ayuda a los portugueses, como la de 1527, que fue muy sangrienta. En 1519 Alonso Fernández de Lugo solicitó a favor de su hijo el título de adelantado de Canarias, que se le otorgó. Pedro Fernández de Lugo fue, así, el segundo adelantado de Canarias, gobernador y justicia mayor de Tenerife y Palma y capitán general de la costa africana comprendida entre el cabo de Aguer y el de Bojador.

…La Capitulación para Santa Marta contenía, entre otras cosas, las preocupaciones del nuevo gobernador, excepto lo relativo al Perú, que acababa de otorgarse a Francisco Pizarro (incluso su parte meridional a Almagro). Se le precisaba así que podría conquistar el territorio comprendido entre las provincias de Cartagena y Venezuela “y de allí hasta llegar a la Mar del Sur”. La Capitulación le obligaba a descubrir las tierras samarias, pero en la súplica capitulada se había concretado que “hará a su costa para el descubrimiento del Río Grande seis bergantines, aderezados de velas y remos y todo lo necesario en su tiempo”.

Pedro Fernández de Lugo organizó una gran expedición; para subvencionarla tuvo que pedir ayuda a comerciantes italianos, como Juan Alberto Gerardini, natural de Florencia y residente en Tenerife desde 1510, y Cristóbal Francesquini. Los italianos pusieron dos tercios de los gastos, corriendo por cuenta del gobernador el tercio restante. Cada uno de ellos recibiría el tercio de los beneficios durante los tres primeros años. El adelantado mandó luego a su hijo Alonso a Sevilla para que fletara las naves necesarias.

Fueron el galeón San Cristóbal, cuyo maestre y piloto era Men Rodríguez de Valdés; la nao Santa María, cuyo maestre era el italiano Nicolao di Napoli, y la nao Santi Spiritus cuyo maestre era el italiano Alesandre Cortese. La armada embarcó hombres y mercancías en Sevilla y en Sanlúcar y los terminó de cargar en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Zarpó de esta última población el 28 de noviembre de 1535 y llegó a Santa Marta el 2 de enero de 1536. Figuraban en ella hombres importantes, tales como Lázaro Fonte, hijo del mercader catalán Rafael Font, que fue primero regidor de Cádiz y luego de Tenerife, el licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada, el que luego sería famoso cronista Juan de Castellanos, etc. La enorme fuerza militar de mil quinientos hombres contrastaba con la mísera ciudad de Santa Marta a la que llegaron, formada por unos bohíos y un fuerte capaz de alojar sólo a unos cientos de ellos, pero todos sabían que estaba destinada a realizar operaciones de descubrimiento y conquista en el interior del país. Lugo dirigió la primera entrada contra los indios Bondas, que ya eran famosos por su resistencia a los españoles. Logró algunas victorias dudosas y un precario botín de oro, con el que volvió a Santa Marta, donde dispuso que las siguientes penetraciones a los indios taironas las dirigiera su hijo Alonso. Éste tuvo mejor fortuna, sobre todo en lo relativo al botín, pues logró una gran cantidad de oro, pero se embarcó secretamente con él para España. Pedro Fernández de Lugo se indignó y reclamó al Monarca, pero no logró nada, pues fue absuelto de todas las acusaciones.

La siguiente y última empresa de Pedro Fernández de Lugo fue alistar la expedición que iba a descubrir a las cabeceras del río Magdalena. La confió a Gonzalo Jiménez de Quesada, a quien nombró general de la fuerza el 1 de abril de 1536. Partió el 6 del mismo mes y año, dividida en dos grupos; unos seiscientos soldados por tierra y cuatrocientos por mar. Sabido es que Quesada incumplió las órdenes y descubrió y conquistó el riquísimo país de los Mwiska o Chibchas, donde fundó el Nuevo Reino de Granada, pero ésta es otra historia que no alcanzó a vivir Pedro Fernández de Lugo, muerto poco después en Santa Marta el 15 de octubre de 1536, según señaló el cronista Flórez de Ocáriz y ratificaron Castellanos, Simón, Zamora y Piedrahita. En Santa Marta le sucedieron Jerónimo Lebrón y luego su hijo Alonso. En cuanto a la figura de Pedro Fernández en la historia de Colombia no ha contado con muchos detractores, pese a las atrocidades que cometió durante la conquista de los indios Bondas. Ernesto Restrepo señaló que fue “un hidalgo a carta cabal y su pérdida fue generalmente sentida, pues supo captarse el cariño y la estimación de cuantos le rodeaban. No fue menos valiente que sus heroicos compañeros de conquista...

De corazón bondadoso, compartía los sufrimientos de sus soldados y trataba de aliviarlos con sus dineros y asistiéndolos en sus enfermedades. No fue cruel con los indígenas, aunque, acosado por tanto enemigo, se vio obligado a quemarles sus poblaciones para tratar de someterlos, obedeciendo a las necesidades de la guerra y a las costumbres de la época.

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